Una de las ballenas que se avistaron en Las Grutas.

El viernes se vieron dos ballenas “jorobadas”, una especie poco usual en la zona. Y durante sábado y domingo sorprendieron cuatro “francas”, una variedad que ingresa a la zona recién a fines de julio, pero que esta vez parece que adelantará su visita.

 

Aunque las ballenas francas suelen llegar al Golfo San Matías a finales de julio, esta vez todo parece indicar que las visitas se adelantarán bastante. Es que este fin de semana en Las Grutas se vieron 4 ejemplares de esa especie y dos ballenas jorobadas, una variedad que no es usual en estas costas, aunque, de un tiempo a esta parte, sus avistamientos son cada vez más habituales.

Todo comenzó el viernes, con la aparición de las “jorobadas”, que sorprendieron a todos. Los cetáceos se pasearon por el frente costero de la villa, y fueron captados por algunos vecinos que siempre están atentos a lo que el mar depara.

Con ese antecedente, el buzo Sebastián Leal, que integra la firma Cota Cero, estuvo pendiente del paisaje que asoma frente a su terraza, que tiene una ubicación preferencial, porque está frente a la primera bajada. “El sábado me pareció ver algún movimiento, y, cómo sabía que algunos compañeros habían salido a navegar con un bote de la empresa, les pedí que no perdieran detalle. La primera impresión fue falsa alarma, pero 15 minutos después aparecieron dos francas, que pudimos filmar y fotografiar” contó.

El domingo fue otro día muy activo, y volvieron a reiterarse los avistajes. Dos nuevas ballenas, francas también, se ganaron todas las miradas, y fueron captadas por el drone de Sebastián.

Dos ballenas francas en las aguas del Golfo San Matías.

La buena noticia, más allá de las visitas tempranas, es que el buzo, junto a la bióloga Magdalena Arias, dio inicio al segundo año del proyecto “Conociendo a las ballenas de la Bahía”. La iniciativa arrancó en 2020, en plena pandemia. Su objetivo es generar un catálogo de la especie, para conocer detalles acerca del comportamiento y de las características de los cetáceos que llegan cada año.

El método consiste en fotografiarlos con un drone, para lograr un mejor registro, e introducir esa imagen en un programa que, a través de las callosidades que posee, logra individualizarlos, para saber si regresan y comprender los secretos de su estadía en la zona.El software que se utiliza fue desarrollado en Australia por un organismo llamado “The South Australian Department for Environment and Heritage” que representa la bióloga Rebecca Pirlz, que cedió su uso de manera gratuita a su colega local, Magdalena Arias.

En la tarea participan la Fundación Félix de Azara, la escuela superior de ciencias marinas de la Universidad del Comahue (Unco) y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Cimas) que depende del Consejo Nacional de Investigaciones (Conicet).

“Ya tenemos catalogadas 9 ballenas que fotografiamos el año pasado. Y este año, en el que recién arrancamos, pudimos registrar estas 6, las 4 francas y las 2 jorobadas” se entusiasmó Sebastián.

Por otra parte se fijó el arranque de la temporada de avistaje embarcado de cetáceos para el 16 de agosto. Y se extenderá hasta el 31 de octubre inclusive. Aunque todo dependerá de cómo siga desarrollándose la pandemia.

“Esperemos que pueda efectuarse, que la situación epidemiológica lo permita” se esperanzó Claudio Barbieri, otro buzo y prestador náutico que integra la firma Cota Cero.

Es que, aunque los paseos embarcados para apreciar a la fauna marina local se hacen durante todo el año, desde fines de julio y hasta la finalización de la primavera, a los delfines, lobos marinos y pingüinos se suman las ballenas. Algo que le aporta un atractivo mucho mayor a las recorridas por el Golfo San Matías.

 

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