El insólito cruce del Atlántico - Foto Revista Oxigeno

Marco Amoretti y Marco De Candia protagonizaron en 1999 una de las travesías más sorprendentes jamás realizadas. A bordo de dos automóviles transformados en embarcaciones, navegaron durante 120 días por el océano Atlántico y demostraron que una idea considerada imposible podía convertirse en realidad

La historia de Marco Amoretti, de 23 años, y Marco De Candia, de 21, es una de esas aventuras que parecen sacadas de una película. Sin embargo, ocurrió realmente. En 1999, ambos jóvenes italianos emprendieron el desafío de cruzar el océano Atlántico utilizando dos automóviles especialmente modificados para navegar.

La expedición partió el 4 de mayo desde la isla de La Palma, en las Islas Canarias, con destino al Caribe. El proyecto fue concebido por Giorgio Amoretti, padre de Marco, un inventor apasionado por la innovación que desarrolló el concepto “Automare”: vehículos capaces de desplazarse tanto por tierra como por agua mediante profundas modificaciones estructurales.

Para la travesía se utilizaron un Volkswagen Passat y un Ford Taunus, completamente adaptados para soportar las exigencias de la navegación oceánica. Ambos vehículos fueron sellados para garantizar su flotabilidad e incorporaron compartimentos estancos, paneles solares para alimentar los sistemas eléctricos, un pequeño motor auxiliar, equipos de navegación, radiocomunicaciones, provisiones para varios meses y botes salvavidas. Durante buena parte del recorrido navegaron unidos por cabos para brindarse asistencia mutua en caso de emergencia.

A medida que avanzaban mar adentro, las comunicaciones comenzaron a interrumpirse hasta desaparecer por completo durante varias semanas. La falta de noticias hizo temer lo peor y muchos dieron la expedición por perdida. En ese tiempo, los jóvenes enfrentaron fuertes tormentas, condiciones meteorológicas extremas e incluso la temporada de huracanes del Atlántico.

La incertidumbre terminó el 17 de agosto de 1999, cuando un petrolero localizó a ambos vehículos a unos 1.200 kilómetros de Barbados. El hallazgo confirmó que los navegantes seguían con vida y continuaban avanzando hacia su objetivo, devolviendo la tranquilidad a familiares y seguidores de la expedición.

Mientras ellos permanecían aislados en medio del océano, ocurrió un hecho profundamente emotivo: Giorgio Amoretti falleció. La familia decidió no informarles la noticia hasta que recuperaran el contacto, para evitar que el impacto emocional comprometiera la seguridad de la travesía.

Finalmente, después de 120 días de navegación, Marco Amoretti y Marco De Candia llegaron a Martinica, en el Caribe francés, completando una de las expediciones más originales y extraordinarias de la historia de la navegación moderna.

Su aventura trascendió el desafío técnico de convertir dos automóviles en embarcaciones. Fue una demostración de ingenio, perseverancia y espíritu explorador, convirtiéndose en un ejemplo de cómo la pasión por la innovación puede romper cualquier límite y dejar una huella imborrable en la historia de las grandes travesías.

Fuente: BBC Mundo

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