
El rey de España debutó al timón del flamante Hispania durante los entrenamientos previos a la 44ª Copa del Rey Mapfre. Se trata de un moderno TP52 de última generación que reemplaza al histórico Aifos y con el que la Armada Española aspira a conquistar por primera vez el prestigioso certamen de vela
La bahía de Palma fue el escenario del esperado estreno del Hispania, el nuevo velero de competición de la Armada Española con el que Felipe VI buscará dar un salto de calidad en la Copa del Rey Mapfre, una de las regatas más importantes del Mediterráneo.
El monarca, un reconocido apasionado de la vela y regatista desde su juventud, tomó por primera vez el timón de la embarcación durante una jornada de entrenamientos junto al resto de la tripulación naval. El debut marca el inicio de una nueva etapa para la Armada, que deja atrás al histórico Aifos como principal barco de competición después de más de dos décadas representando a España en las principales regatas nacionales e internacionales.
El nuevo Hispania es un TP52 (Transpac 52) de aproximadamente 15,8 metros de eslora, considerado uno de los monocascos de regata más rápidos y sofisticados del mundo. Construido íntegramente en fibra de carbono, combina un desplazamiento muy reducido con una enorme superficie vélica, lo que le permite alcanzar un rendimiento excepcional en competición.
Curiosamente, el barco no fue construido originalmente para la Armada. Se trata del antiguo Vesper, el velero estadounidense que conquistó la 43ª Copa del Rey en la categoría ORC 0. Tras ese éxito, la Armada Española adquirió la embarcación con el objetivo de convertirla en su nuevo buque insignia para las regatas de alto nivel y para la formación de sus tripulaciones.
Antes de incorporarse oficialmente al equipo español, el velero fue sometido a una completa puesta a punto técnica. Especialistas en navegación y reglajes optimizaron todos sus sistemas, mientras que el astillero Nautor’s Swan realizó diversas tareas de mantenimiento para garantizar que la embarcación llegara en las mejores condiciones al inicio de la temporada.
Aunque el protagonismo recae ahora sobre el Hispania, el legendario Aifos no se despide de las regatas. Ambas embarcaciones participan en la presente edición de la Copa del Rey, aunque el nuevo TP52 concentra todas las expectativas por su potencial competitivo y por el desafío de defender el título obtenido el año pasado bajo bandera estadounidense.
Para Felipe VI, este estreno representa también una nueva oportunidad deportiva. El Rey ha participado durante décadas en la Copa del Rey de Vela y posee una amplia trayectoria como regatista, incluyendo su participación en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992. Sin embargo, aún no ha conseguido conquistar el título absoluto de la competencia.
Con una embarcación de última generación y una tripulación experimentada, la Armada Española afronta una edición de la Copa del Rey con renovadas ilusiones. El Hispania no solo simboliza un cambio de barco, sino también el inicio de un nuevo ciclo en el que tecnología, rendimiento y tradición se unen con un objetivo claro: subir a lo más alto del podio.
Fuente: El Mundo España





