Foto: gentileza Luis Lucifora (INALI).

Un reciente hallazgo realizado en el sistema del río Paraná está cambiando la forma en que los científicos entienden el comportamiento de las rayas de agua dulce. Una ejemplar de raya gigante recorrió al menos 170 kilómetros a lo largo del curso fluvial, una distancia nunca antes documentada para este tipo de especies

La investigación, publicada en la revista científica Aquatic Conservation: Marine and Freshwater Ecosystems, fue desarrollada por especialistas del Instituto Nacional de Limnología (INALI), dependiente de la Universidad Nacional del Litoral y del CONICET. El trabajo registra el desplazamiento más extenso conocido hasta la fecha para un elasmobranquio que habita exclusivamente en ambientes de agua dulce.

El estudio se centró en una hembra de raya gigante de agua dulce (Potamotrygon brachyura), una especie que puede superar los 1,8 metros de ancho y alcanzar más de 200 kilos de peso. El ejemplar analizado, de 74 centímetros de ancho, fue marcado en el bajo Paraná y recapturado 292 días después a unos 170 kilómetros de distancia, siguiendo el curso natural del río. Tanto la captura como la posterior recaptura fueron realizadas por pescadores deportivos que colaboran con el proyecto científico.

Hasta ahora, los estudios disponibles indicaban que las rayas estrictamente dulceacuícolas realizaban desplazamientos relativamente cortos, generalmente inferiores a los ocho kilómetros por año. Sin embargo, este nuevo registro demuestra que algunas especies de gran tamaño pueden recorrer distancias mucho mayores.

Los investigadores destacan que este descubrimiento tiene importantes implicancias para la conservación de estas especies, muchas de las cuales se encuentran amenazadas. La raya gigante de agua dulce está catalogada como “Vulnerable” por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), por lo que comprender sus patrones de movimiento resulta fundamental para diseñar estrategias de protección más eficaces.

El trabajo también resalta la importancia de preservar la conectividad de los grandes ríos sudamericanos. El bajo Paraná, uno de los pocos sistemas fluviales de gran escala que aún conserva extensos tramos libres de represas, permite estos desplazamientos de larga distancia, esenciales no solo para las rayas gigantes sino también para numerosas especies de la megafauna de agua dulce.

El link al trabajo es este: https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/aqc.70400

Fuente:Santa Fe Conicet

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