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Las “Chicas Pink” cumplieron su sueño de tener su imponente góndola china. Son sobrevivientes al cáncer de mama. La disciplina ayuda a evitar la enfermedad y a tomar consciencia sobre su prevención. Se viene la ceremonia de botadura.

 

Este 19 de octubre no es uno más para las 25 mujeres que conforman la asociación civil Chicas Pink de Santa Fe. Primero, porque es el día internacional de lucha contra el cáncer de mama, enfermedad que a muchas de ellas les tocó atravesar; y luego, porque este año cumplieron su sueño: contar con su propio bote Dragón, una preciosa embarcación china que utilizarán para remar sobre la laguna Setúbal.

Los pilares de la navegación a remo a bordo de este pintoresco bote de origen oriental, con rostro y cola de dragón en su proa y su popa, son dos: contribuir a evitar la enfermedad a través de la práctica del deporte, y tomar conciencia de la prevención del cáncer de mama, mediante de su detección precoz con estudios médicos (controles y mamografías).

“Remar es terapéutico para las mujeres que se recuperaron de un cáncer de mama y otorga una mejor calidad de vida”, afirma Virginia Ruscitti, una de las Chicas Pink de Santa Fe. “Con esta actividad del tren superior se evita que las células cancerígenas se vuelvan a formar”.

La explicación es que cuando a una mujer se le practica una mastectomía y cirugía reparadora, es factible que al extraerse los ganglios al momento de extirpar un pecho, puede llegar a presentar una linfoedema o hinchazón en su brazo. Y la técnica de remo en bote Dragón actúa como drenaje linfático natural y ayuda a prevenir ese efecto colateral durante la recuperación.

Chicas Pink

Esos controles son a los que se someten todos los años estas mujeres que en 2016 decidieron conformar la agrupación Chicas Pink (el rosa es el color que identifica esta lucha). Desde 2019 tiene personería jurídica y se transformaron en una asociación civil. Su objetivo es que todas las mujeres tomen conciencia y controlen sus mamas en forma periódica. En Santa Fe ello se centraliza en el Cemafe. Pero también se puede solicitar la atención de forma particular en cualquier otro centro de salud privado.

La importancia de estos controles radica en que el cáncer de mama se lleva más de 500 vidas por año en la provincia y es la primera causa de muerte. Por ello el mes de octubre está dedicado a su prevención. La enfermedad tiene mayor incidencia en la población de 50 a 70 años. Y su detección temprana incrementa sus posibilidades de cura en un altísimo porcentaje.

Para las Chicas Pink los días previos a este 19 de octubre fueron muy emocionantes. El viernes 15 realizaron un cónclave y votaron para elegir un nombre con el cual designar a su nuevo bote dragón. Al día siguiente salieron al río a entrenar para el evento que tendrá lugar el próximo viernes 22, cuando se realice la botadura y celebración.

El Dragón

A la ceremonia fue invitado el gobernador Omar Perotti, entre otros, quien el 8 de marzo, en conmemoración del Día de la Mujer, les otorgó un subsidio de $450 mil, el último impulso para conseguir su propio bote. El resto del dinero lo consiguieron a través de beneficios, colectas y donaciones. Fueron cinco años de ilusión y esfuerzo. Así juntaron más de $1 millón y lograron hacer historia. El bote dragón es el primero en Santa Fe.

La embarcación de origen chino fue adquirida en marzo y llegó a la ciudad en abril. Fue traída desde el Delta del Tigre y ahora tiene guardería en el Club Azopardo, sobre el río Santa Fe. Allí descansa este Dragón de 320 kg presto a hacerse a las aguas de la Setúbal con sus doce “rosas” a bordo.

“Hace cinco años que luchamos por tener nuestro bote. Primero iniciamos las gestiones para traerlo desde China. Hasta que en febrero pasado nos enteramos que había uno en Tigre. Y allí fuimos a buscarlo. Lo encontramos en perfectas condiciones. Gestionamos el dinero que nos faltaba, conseguimos un tráiler acorde a la necesidad (tiene más de 18 metros) y finalmente en marzo logramos traerlo a Santa Fe”, recuerda hoy con emoción Ruscitti.

La botadura del Dragón se fue postergando por las medidas sanitarias dispuestas por el gobierno para evitar la propagación del coronavirus en medio de la pandemia. En un contexto mucho más favorable llega ahora ese día.

El Dragón es un bote a remo de fibra de vidrio tipo góndola, de 18,40 metros de eslora y 1,14 metros de manga, con un llamativo rostro del mitológico ser en la proa y con la cola del mismo en su popa. En su “cuerpo” viajan a bordo 10 palistas simples o remeras ubicadas sobre asientos de madera en cinco filas (dos por banda), más una timonel y una encargada del hacer sonar un tamboril, que marca el pulso de cada palada para impulsar la embarcación. Esto es lo que cautiva la atención a su paso. Ellas son las Chicas Pink. Reman vestidas de rosa para luchar contra el cáncer de mama.

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Ceremonia de bautismo

¿Por qué un dragón? Porque según la mitología oriental es quien protege contra todos los males a estas mujeres vestidas de rosa. Cuenta la leyenda que “en todas las aguas existe un dragón que protege a los navegantes a remo”, dice Ruscitti, quien forma parte de la subcomisión creada por Chicas Pink para la botadura de la embarcación. “Y este ahora será nuestro dragón de la Setúbal”.

Durante la ceremonia de bautismo que se realizará este viernes desde las 17 horas sobre la orilla del Club Azopardo, las Chicas Pink van a pintarle de colores los ojos, la lengua y los cuernos a su Dragón, le otorgarán su nombre y lo botarán sobre estas aguas. Luego van a ofrendarlo con arroz y frutos de colores arrojados al río. Así despertarán al Dragón para que las proteja y las lleve a buen destino.

En adelante, las Chicas Pink saldrán a navegar a bordo del Dragón todos los sábados desde las 15:30 horas, aproximadamente. El punto de encuentro es el Club Azopardo. También convocan a todas las mujeres interesadas en sumarse a esta actividad que promueve la salud.

Antes de conseguir el nuevo bote las chicas remaban en kayaks. El próximo paso es capacitarse para navegar el Dragón de forma segura. Para ello reciben instrucciones de especialistas que viajan a Santa Fe para entrenarlas. Y necesitan ahora un carro o tráiler para trasladar el bote de más de 18 metros de eslora desde su guardería hasta la orilla del río. Por ahora lo hacen a mano, con mucho esfuerzo y pasión. Son sobrevivientes del cáncer de mama. Saben luchar.

Contacto Chicas Pink

Instagram: @chicaspink.santafe Facebook: Chicas Pink

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