Después de casi dos semanas de intensa búsqueda, el operativo desplegado en el Río de la Plata tuvo su primer desenlace confirmado
En las últimas horas, las autoridades identificaron el cuerpo de uno de los cinco pescadores que permanecían desaparecidos desde el pasado 14 de junio.
El grupo había partido ese sábado por la mañana desde la zona del Camping Hudson, en Berazategui, a bordo del semirrígido “Chamigo-Ho”, con destino a una jornada de pesca deportiva de pejerrey. Sin embargo, con el correr de las horas se perdió todo tipo de contacto con la embarcación, dando inicio a uno de los operativos de búsqueda más importantes de los últimos años en el Río de la Plata.
Durante los rastrillajes participaron guardacostas, aeronaves y personal especializado de la Prefectura Naval Argentina, con el apoyo de autoridades uruguayas, teniendo en cuenta las corrientes que caracterizan al estuario. En el transcurso de la búsqueda fueron hallados distintos elementos que serían de la embarcación, entre ellos un tanque de combustible y una mochila, indicios que permitieron reorientar el operativo hacia nuevas zonas.
Finalmente, un buque mercante divisó un cuerpo flotando en aguas del Río de la Plata, convirtiéndose en la primera víctima fatal identificada de esta tragedia que conmueve a toda la comunidad náutica.
Mientras se aguardan los resultados de la autopsia para establecer con precisión las causas de su fallecimiento, la búsqueda continúa sin descanso para intentar localizar a los cuatro pescadores que aún permanecen desaparecidos.
El caso mantiene en vilo a familiares, amigos y a toda la comunidad de pescadores deportivos, que desde el primer momento siguió con profunda preocupación cada novedad del operativo. La esperanza de encontrar respuestas continúa intacta, mientras las tareas de búsqueda prosiguen en una amplia zona del Río de la Plata.
Una tragedia que vuelve a recordar la inmensidad y el respeto que exige uno de los escenarios náuticos más desafiantes de nuestro país, donde las condiciones meteorológicas y las corrientes pueden cambiar en cuestión de minutos, poniendo a prueba incluso a los navegantes más experimentados.






