Más de dos siglos después de su botadura, el emblemático Real Fernando vuelve a navegar gracias a una fiel recreación impulsada por la Fundación Nao Victoria. La embarcación, equipada con propulsión eléctrica, se convertirá en un nuevo atractivo turístico y cultural sobre el río Guadalquivir
La ciudad de Sevilla vuelve a mirar hacia su pasado marítimo con la incorporación del Real Fernando, una réplica a escala real del primer barco de vapor construido en España. El proyecto, desarrollado por la Fundación Nao Victoria, rescata una de las embarcaciones más emblemáticas de la historia naval española y la adapta a las necesidades del siglo XXI, combinando fidelidad histórica con tecnología de propulsión sostenible.
El Real Fernando original fue botado en 1817 y marcó un hito en la navegación del país al convertirse en el primer buque de vapor construido íntegramente en España. Operó una línea regular de pasajeros entre Sevilla, Sanlúcar de Barrameda y Cádiz, revolucionando el transporte fluvial gracias a una importante reducción de los tiempos de viaje sobre el río Guadalquivir.
La nueva embarcación es el resultado de más de dos años de investigación histórica y desarrollo técnico. Para su construcción se recurrió a documentación de época, grabados y planos originales, con el objetivo de reproducir fielmente la imagen del histórico vapor de ruedas. Sin embargo, bajo su aspecto clásico incorpora soluciones de última generación, entre ellas un sistema de propulsión eléctrica, que permite realizar navegaciones silenciosas y sin emisiones directas.
Amarrado en el Muelle de las Delicias, el nuevo Real Fernando tendrá una doble función. Por un lado, ofrecerá paseos turísticos por el Guadalquivir y, por otro, actuará como un espacio expositivo dedicado a difundir la historia de la navegación a vapor y el patrimonio marítimo de Sevilla. La embarcación contará con capacidad para aproximadamente 150 pasajeros, convirtiéndose en un nuevo atractivo para residentes y visitantes.
Con esta iniciativa, Sevilla recupera una pieza fundamental de su legado naval y refuerza su vínculo con el río que impulsó gran parte de su desarrollo económico e histórico. El regreso del Real Fernando no solo rinde homenaje a la ingeniería naval del siglo XIX, sino que también demuestra cómo la innovación y la preservación del patrimonio pueden convivir en un proyecto pensado para acercar la historia marítima a las nuevas generaciones.
Fuente: Nautik Magazine






