En enero del año 2000, la navegación fluvial del Litoral fue escenario de un episodio tan inusual como contundente
Pescadores paraguayos bloquearon parcialmente el canal de navegación en la confluencia de los ríos Paraguay y Paraná para reclamar asistencia estatal en plena veda pesquera. La protesta, encabezada por una mujer, mantuvo a varios buques inmovilizados durante días y despertó una fuerte solidaridad regional.
La mañana del 5 de enero encontró a capitanes y tripulaciones frente a una imagen inesperada en uno de los pasos estratégicos del sistema fluvial sudamericano, frente a la Isla del Cerrito. Unas veinte canoas y lanchas pertenecientes a pescadores malloneros de Paso de Patria, Paraguay, se atravesaron deliberadamente en el cauce, obstruyendo cerca de la mitad del canal navegable.
La medida fue el desenlace de semanas de incertidumbre. Desde diciembre regía la veda pesquera y, sin ingresos ni respuestas oficiales, alrededor de 170 pescadores agrupados en la Asociación de Pescadores de Paso de Patria resolvieron llevar su reclamo al corazón mismo de la ruta comercial del río. La acción tuvo una referente clara: Udina Leguizamón de Medina, quien asumió el liderazgo y se transformó en el símbolo de una protesta que rápidamente cruzó fronteras.
Si bien el bloqueo se desarrollaba del lado paraguayo, el impacto se sintió en toda la región. El temor a encallar o a chocar contra bancos de piedra disuadió cualquier intento de cruce forzado. Durante varios días, buques de gran porte permanecieron fondeados, aguardando una solución que parecía lejana.
La respuesta de las autoridades paraguayas llegó al día siguiente con la detención de la dirigente. Sin embargo, lejos de poner fin al conflicto, la medida profundizó la empatía y el respaldo de pescadores de Chaco y Corrientes, quienes reconocieron en la veda y en la falta de apoyo estatal una realidad compartida a ambos lados del río.
El corte se prolongó hasta el 10 de enero, cuando finalmente el canal fue liberado. A más de dos décadas de aquel acontecimiento, el bloqueo del Paraná frente a la Isla del Cerrito permanece en la memoria colectiva como una postal de protesta social fluvial: un momento en el que la subsistencia de los pescadores se enfrentó, de manera directa y simbólica, al ritmo del comercio y la navegación internacional.
Fuente: Diario Norte






