Australia puso en marcha un ambicioso proyecto de investigación de dos años destinado a desarrollar materiales más sustentables para la construcción naval, con el objetivo de reemplazar la tradicional fibra de vidrio por compuestos elaborados con fibras de basalto y biorresinas
Aunque la fibra de vidrio revolucionó la industria náutica desde su incorporación en los años 60 gracias a su resistencia y bajo peso, actualmente crece la preocupación por su impacto ambiental. Diversos estudios advierten sobre la acumulación de partículas derivadas de este material en ecosistemas marinos. Una reciente investigación realizada en el puerto de Chichester, en el Reino Unido, detectó miles de fragmentos de fibra de vidrio en muestras de ostras, lo que encendió las alarmas sobre las consecuencias de este tipo de contaminación.
En Australia, donde existen alrededor de 300.000 embarcaciones registradas fabricadas con fibra de vidrio, especialistas consideran que el problema podría tener un fuerte impacto sobre las zonas costeras. Gran parte de los residuos provendría de barcos abandonados o fuera de servicio que se degradan lentamente en el agua, además de restos generados durante procesos de construcción y reparación naval.
Frente a este escenario, la reconocida navegante y ecologista australiana Lisa Blair encabeza una iniciativa orientada al desarrollo de embarcaciones totalmente reciclables y con menor huella ambiental. El proyecto busca crear nuevos materiales compuestos capaces de ser reutilizados al final de la vida útil del barco, incorporando además sistemas adecuados para su recuperación y desmantelamiento.
La investigación se centra en el uso de fibras de basalto —obtenidas a partir de roca volcánica— junto con resinas de origen biológico. Entre sus ventajas, este material ofrece gran resistencia estructural, propiedades ignífugas y elevada tolerancia a la corrosión química. Según especialistas, las fibras derivadas del basalto podrían superar ampliamente la resistencia de la fibra de vidrio tradicional.
El programa, denominado “Compuestos sostenibles para cascos de embarcaciones de nueva generación”, recibió una financiación cercana a los 1,9 millones de dólares australianos y cuenta con la participación del Centro Cooperativo de Investigación para la Fabricación de Materiales Compuestos de Australia (ACM CRC), la UNSW Sydney y el astillero Steber International.
Luke Preston, director ejecutivo de ACM CRC, señaló que los materiales compuestos están transformando industrias como la aeronáutica, la automotriz y la marítima, aunque remarcó la necesidad de garantizar que esta evolución tecnológica no genere nuevos problemas ambientales.
Como parte de la etapa experimental, Steber International ya trabaja en la construcción de un casco prototipo, mientras que Lisa Blair prepara un nuevo velero fabricado con basalto y biorresina para su próximo desafío extremo en el Ártico.
La navegante planea partir en julio de 2027 con el objetivo de convertirse en la primera persona en completar en solitario, sin escalas y sin asistencia, una travesía de 8.000 millas alrededor del Círculo Polar Ártico durante una única temporada.
Blair sostiene que este proyecto no solo busca impulsar innovaciones en materiales sustentables, sino también generar conciencia sobre el cambio climático y promover nuevas prácticas responsables dentro de la industria náutica.
Finalmente, destacó que todos los resultados de la investigación serán de acceso abierto, permitiendo que astilleros y fabricantes de embarcaciones de todo el mundo puedan adoptar soluciones más sostenibles sin necesidad de modificar drásticamente sus procesos productivos actuales.
Fuente: Ibi News






