Apivia de Charlie Dalin - Vendée Globe 2020

Las expectativas creadas antes de la salida de la novena edición de la Vendée Globe de cara a batir el récord de la vuelta al mundo en solitario y sin escalas han menguado considerablemente. Los nuevos barcos, equipados con la última generación de ‘foils’, estaban llamados a circunnavegar el planeta en mucho menos de los 74 días que Armel Le Cléac’h empleó hace cuatro años. Los patrones más osados incluso pronosticaron un registro de entre 59 y 70 días. Sin embargo, ha bastado poco más de un mes de competición,así como múltiples infortunios a bordo de la flota, para empezar a esconder esas previsiones debajo de la alfombra.

Queda recorrido de sobra, casi la mitad, unas 12.500 millas (23.400 km), y no hay que descartar una alineación de vientos y olas que propulse al grupo de cabeza a velocidades pocas veces vistas, pero a día de hoy lo cierto es que incluso batir el récord, aunque sea por un puñado de horas, se antoja una misión complicada.

Hay cierta decepción por el rendimiento de los nuevos ‘foils’ y muchos expertos reconocen que hará falta reflexionar sobre el diseño de estos apéndices que logran elevar el casco para rebajar la resistencia y adquirir grandes velocidades. Porque una cosa es lo que dicen los datos de los softwares y simuladores y otra bien diferente, probar esas innovaciones contra los vientos y las olas más feroces del planeta in situ. Visto lo visto hasta ahora, los alerones más largos y complejos no están resultando ser tan eficaces como se esperaba.

Nunca sabremos si los máximos favoritos a la victoria tenían potencial suficiente para completar la vuelta al mundo en menos de 70 días. El Hugo Boss de Alex Thomson, un auténtico laboratorio tecnológico flotante, abandonó la regata a finales de noviembre por sufrir daños en un timón días después de haber realizado reparaciones de emergencia en la estructura de proa. Por su parte, el Charal de Jérémie Beyou tuvo que regresar a la casilla de salida, el puerto de Les Sables d’Olonne (Francia), tras colisionar con un ‘ofni’ tres días después de zarpar. El equipo de tierra del Charal reparó el barco y Beyou regresó a la regata, eso sí, sin más aspiraciones que la de terminar lo que empezó, cazando al mayor número de rivales posible.

Así las cosas, Charlie Dalin (Apivia), Thomas Ruyant (LinkedOut) y Yannick Bestaven (Maitre Coq IV) están protagonizando el duelo por el primer puesto de la clasificación que Charal y Hugo Boss habían reservado antes de soltar amarras. La batalla está siendo intensa e igualada, pero a un ritmo menos frenético que el que Armel Le Cléac’h impuso en la edición anterior; este martes, los primeros de la Vendée Globe 2020 avanzaban con unos cuatro días de retraso respecto a Le Cléac’h.

Varios motivos explican el menor rendimiento de la flota respecto a lo ocurrido hace cuatro años. En primer lugar, el naufragio de Kevin Escoffier, rescatado después de que su barco se partiera en dos, provocó que el resto de la flota soltara el pie del acelerador por temor durante la aproximación al océano Índico, como los propios patrones han reconocido. Las condiciones meteorológicas tampoco han acompañado: fueron especialmente complejas de gestionar al principio de la regata y no tan ideales para navegar como de costumbre en el Índico. Por último, tanto Dalin como Ruyant lideran con barcos heridos.

Charlie Dalin informó de problemas a bordo del Apivia en la noche del lunes mientras lideraba la flota. Después de escuchar un ruido fuerte, aminoró la marcha para buscar alguna rotura. El patrón detectó daños en la zona del ‘foil’ de babor, en concreto en la unión entre el alerón y el casco, por lo que se descarta un golpe contra un ‘ofni’. La idea es que Dalin pueda reparar los desperfectos en unas pocas horas y afrontar el Pacífico Sur con garantías.

El traspiés del Apivia fue bien aprovechado por sus dos inmediatos perseguidores. Thomas Ruyant (LinkedOut) lidera ahora la flota con Yannick Bestaven (Maitre Coq IV) acechando por su popa a poco más de 20 millas. Tampoco el nuevo jefe de la Vendée Globe puede exprimir todo el potencial de su velero, puesto que navega con un ‘foil’ dañado desde el pasado 25 de noviembre. Pese a ir cojeando, el LinkedOut avanza a casi 20 nudos de velocidad cuando está a punto de dejar por babor el Sur de Tasmania. Por su parte, Bestaven decidió subir al mástil para reparar una de las velas de proa. Un contratiempo minúsculo comparado con lo que está ocurriendo en los IMOCA ultramodernos.

Casi 400 millas más atrás del tridente de la flota también hay pelea de la buena. Hasta cinco barcos están librando su particular guerra por la cuarta posición. Lo que más llama la atención es que tres de ellos (Jean Le Cam, Damien Seguin, y Benjamin Dutreux) son barcos con orzas de deriva convencionales. Sólo Louis Burton y Boris Herrmann son ‘voladores’, aunque hasta este martes lo hacían en séptimo y octavo lugar. Este particular enfrentamiento entre ferraris cuatro latas es de lo mejor de esta Vendée Globe.

Aún por el Índico meridional, llegando a la altura de las islas Kerguelen, se encuentra el Nauta 360 del pelotón navegando por el top15 rumbo a Australia. El único participante español, Didac Costa, se encuentra en ese grupo heterogéneo después de sufrir días atrás con vientos poco benévolos para cualquier velero. Bordeando como el resto de regatistas la zona de exclusión Antártica, impuesta por la dirección de regata para minimizar la amenaza de los hielos a la deriva, el barcelonés aprieta su viejo One Planet One Ocean para alcanzar velocidades de entre 15 y 20 nudos y tratar así de dar a caza a Pip Hare (Medallia), que ahora mismo ocupa la decimoctava posición. Costa continúa así con el guion previsto, compitiendo en su regata, sin forzar al límite pero sin tregua, disfrutando milla a milla de la aventura.

Fuente: Nauta 360

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