El Oshen C-Star PC13, de apenas 1,2 metros de eslora, completó el Microtransat Challenge después de 127 días de navegación. Recorrió unos 5.400 kilómetros desde las Islas Canarias hasta la zona de llegada ubicada al este de Barbados, convirtiéndose en el primer barco en completar el desafío en la categoría totalmente autónoma

El Oshen C-Star PC13, de apenas 1,2 metros de eslora, completó el Microtransat Challenge después de 127 días de navegación. Recorrió unos 5.400 kilómetros desde las Islas Canarias hasta la zona de llegada ubicada al este de Barbados, convirtiéndose en el primer barco en completar el desafío en la categoría totalmente autónoma

Un pequeño velero de apenas 1,2 metros de eslora acaba de marcar un hito en la navegación autónoma. El Oshen C-Star PC13, desarrollado por la compañía británica Oshen, completó con éxito el Microtransat Challenge, una competencia creada para impulsar el desarrollo de embarcaciones capaces de cruzar el Atlántico sin intervención humana.

El PC13 alcanzó la zona de finalización ubicada al este de Barbados el 13 de septiembre de 2026, después de 127 días de navegación y de recorrer aproximadamente 2.926 millas náuticas, unos 5.400 kilómetros. Según la organización del Microtransat, se trata del primer barco que completa la ruta este-oeste en la división autónoma de la competencia.

El desafío establece condiciones especialmente exigentes: las embarcaciones de la categoría autónoma no pueden recibir control de un operador durante la navegación y deben ser energéticamente autónomas. Además, los barcos de la clase de vela no pueden utilizar otra fuente de propulsión que no sea el viento.

127 días navegando solo

El C-Star PC13 inició su travesía desde Gran Canaria el 7 de mayo. A partir de entonces, el sistema de navegación autónoma desarrollado por Oshen fue el encargado de tomar las decisiones necesarias para mantener el rumbo y avanzar hacia el destino.

Durante la travesía, el pequeño velero tuvo que atravesar zonas de navegación marítima intensa y enfrentó condiciones meteorológicas exigentes. En el día 113 de la misión pasó por el área de influencia del sistema asociado a la tormenta tropical Dolly, donde se registraron olas de hasta aproximadamente 9 metros, una condición especialmente desafiante para una embarcación de solo 1,2 metros.

Uno de los aspectos más destacados de la misión fue la capacidad del sistema para resolver de manera autónoma problemas surgidos durante la navegación. Según los reportes publicados sobre la travesía, el timón comenzó a presentar un comportamiento irregular y el software de control pudo adaptar las correcciones necesarias para compensar el inconveniente sin intervención humana.

Mucho más que una competencia

Para Oshen, el cruce del Atlántico representa mucho más que un logro deportivo o tecnológico. Los C-Star fueron concebidos como pequeñas plataformas autónomas de monitoreo capaces de permanecer durante largos períodos en zonas oceánicas donde el despliegue de buques de investigación convencionales resulta costoso o logísticamente complejo.

Estas embarcaciones pueden recopilar datos sobre temperatura de la superficie del mar, temperatura del aire, presión atmosférica, humedad, salinidad y densidad del agua, entre otros parámetros. Según información difundida sobre la plataforma, un C-Star puede registrar hasta dos millones de datos por día.

La tecnología ya está siendo utilizada en proyectos de observación meteorológica. La NOAA, la agencia meteorológica de Estados Unidos, incorporó C-Stars a sus misiones de observación de huracanes en el Atlántico. Durante 2025, una de estas pequeñas embarcaciones logró obtener y transmitir información desde el interior del área de influencia de un huracán de categoría 5.

Hacia una red de sensores en el océano

El objetivo de Oshen es avanzar hacia el despliegue de “constelaciones” de embarcaciones autónomas, capaces de trabajar simultáneamente y generar redes permanentes de información sobre grandes extensiones del océano.

Además de las aplicaciones científicas y meteorológicas, la empresa señala otros posibles usos para sus plataformas, como el monitoreo de cables y tuberías submarinas, la detección de pesca ilegal y el seguimiento de determinados buques. También trabaja en capacidades de escucha submarina mediante hidrófonos.

El éxito del C-Star PC13 demuestra hasta qué punto la navegación autónoma puede combinar pequeñas dimensiones, energía eólica y solar, sensores y sistemas inteligentes para desarrollar embarcaciones capaces de permanecer durante meses en el mar.

Un barco de apenas 1,2 metros acaba de demostrar que, en determinadas aplicaciones, el futuro de la navegación oceánica también puede llegar en formato pequeño.

Fuente: Aguas Seguras

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