Ventanas redondas

El diseño de estos elementos no es fruto de razones ornamentales y está relacionado con la optimización del funcionamiento de estos medios de transporte.

Una de las características que diferencia a los barcos y los aviones de otros medios de transporte es algo que para muchos tal vez pase desapercibido habitualmente: la forma de sus ventanas. Y es que tienen como singularidad que son redondas. Se trata de una peculiaridad que no es fruto de la casualidad y que se basa en una serie de razones.

Tanto los fabricantes de barcos como de aviones introdujeron este diseño por motivos que tienen que ver con la optimización de su funcionamiento. En el caso de los primeros la explicación se encuentra en el material que se emplea, ya que se utiliza acero, un elemento rígido que presenta puntos débiles en las aperturas y ante la presión del mar.

Reducen los riesgos de ruptura

Por lo tanto, estos ojos de buey, cuyo nombre específico en los barcos es el de portillos, poseen la forma circular porque en el caso de ser cuadradas o rectangulares su estructura podría verse partida ante la fuerza que ejercen las olas en el barco, ya que dicha fuerza se concentra en los ángulos, como detalla el sitio web Uniservice 98.

Así, las ventanas redondas que poseen los barcos permiten que la fuerza de las olas se distribuya de manera uniforme, minimizando de manera importante la fatiga metálica sobre este elemento, evitando posibles riesgos de ruptura.

Distribuir la presión

En el caso de los aviones, la forma circular de sus ventanas tampoco es fruto de razones ornamentales y también tienen una explicación relacionada con la seguridad, similar a lo que sucede en los barcos. En concreto, se emplea esta forma porque las esquinas redondeadas están diseñadas para ayudar a distribuir la presión ejercida sobre la ventana de manera uniforme, minimizando la probabilidad de que se agriete al cambiar la presión del aire.

Se trata de un cambio que fue introducido después de que los aviones comenzasen a volar a mayores altitudes a mediados del siglo pasado debido a la necesidad de adaptarlos para soportar una mayor presurización. La importancia del cambio quedó patente después de que en los años 50 se produjesen tres accidentes de aviones que contaban con una característica común: la forma cuadrada de sus ventanas.

Fuente:  AS

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