La extrema sequía y las altas temperaturas provocaron una fuerte caída del nivel del Danubio, especialmente en el sector de Prahovo, Serbia. Allí volvieron a emerger más de 20 barcos alemanes hundidos deliberadamente en 1944, algunos todavía con munición y explosivos a bordo
El Danubio, uno de los principales corredores fluviales de Europa, atraviesa una de las bajantes más importantes de las últimas décadas. La combinación de temperaturas excepcionalmente elevadas y una prolongada falta de precipitaciones redujo considerablemente el nivel del río y dejó al descubierto un sorprendente capítulo de la historia europea.
En las proximidades de Prahovo, en el este de Serbia, comenzaron a aparecer los restos de decenas de embarcaciones alemanas hundidas durante la Segunda Guerra Mundial. Se estima que alrededor de 200 barcos de la antigua flota alemana del Mar Negro fueron hundidos deliberadamente en septiembre de 1944, cuando las fuerzas alemanas se retiraban ante el avance del Ejército Rojo.
La maniobra tenía un doble objetivo: evitar que los buques fueran capturados y, al mismo tiempo, bloquear el paso por el Danubio para dificultar el avance soviético. Más de ocho décadas después, aquellos barcos continúan teniendo consecuencias sobre la navegación.
UN OBSTÁCULO PARA LA NAVEGACIÓN
La bajante actual dejó visibles al menos una veintena de pecios en las cercanías de Prahovo. Algunos quedaron parcialmente fuera del agua y otros prácticamente apoyados sobre el lecho arenoso del río.
El problema no es solamente histórico. Los restos reducen el espacio disponible para la navegación comercial en uno de los sectores más comprometidos del Danubio. Además, algunos de los barcos todavía contienen municiones, minas y explosivos sin detonar, por lo que cualquier operación de extracción requiere importantes medidas de seguridad.
Serbia, con respaldo financiero europeo, puso en marcha un programa para retirar algunos de los pecios que representan mayores dificultades para la navegación. El proyecto contempla inicialmente 21 embarcaciones, aunque las tareas son complejas debido al estado de deterioro de los cascos y a la posibilidad de encontrar material explosivo en su interior.
UN RÍO CADA VEZ MÁS BAJO
El fenómeno también está afectando directamente al transporte fluvial. La disminución de la profundidad obliga a limitar cargas y dificulta el desplazamiento de grandes buques, mientras que bancos de arena y obstáculos que normalmente permanecen sumergidos aparecen en distintos sectores.
El Danubio es el segundo río más largo de Europa y atraviesa diez países, por lo que sus condiciones tienen consecuencias que exceden ampliamente las fronteras de Serbia. La bajante también está generando preocupación por la producción de energía, los ecosistemas y el abastecimiento de agua.
Así, la extrema sequía de 2026 está convirtiendo al Danubio en una suerte de museo arqueológico a cielo abierto, pero también en un recordatorio de los riesgos que los niveles excepcionalmente bajos de los grandes ríos representan para la navegación y las actividades económicas que dependen de ellos.
Fuente: Radio Free Europa / Reuters / DW AMP / EuroNews





