El astillero italiano ICE Yachts desarrolla su nuevo buque insignia, un velero de alta gama concebido para largas travesías oceánicas, con tecnología de construcción en carbono, quilla telescópica y espacios interiores de gran confort. El proyecto lleva la firma del reconocido estudio Felci Yacht Design
El ICE 80 Blue Water Sport representa una nueva etapa para el astillero italiano ICE Yachts, que apuesta por ingresar con fuerza en el segmento de los grandes veleros de lujo. Con 24 metros de eslora, este modelo fue concebido para combinar velocidad, eficiencia y comodidad, con características técnicas orientadas tanto a la navegación de altura como a las largas estadías a bordo.
El desarrollo es fruto de la colaboración entre ICE Yachts y el estudio Felci Yacht Design, responsable de la arquitectura naval, las estructuras, la distribución y el diseño de los interiores y exteriores.
Uno de sus principales atributos es su construcción íntegramente en fibra de carbono, mediante un proceso de infusión al vacío denominado One Shot, utilizando resinas epoxi. Esta tecnología permite optimizar la relación entre resistencia estructural y peso, un aspecto fundamental para conseguir buenas prestaciones a vela.
En cubierta presenta una configuración de doble bañera, separando el sector destinado a las maniobras del espacio social para los invitados. También dispone de amplias pasarelas, una plataforma de baño en popa y un garaje para transportar una embarcación auxiliar de hasta 3,50 metros.
Los interiores fueron diseñados para ofrecer un elevado nivel de confort, con un amplio salón, camarote principal, dos camarotes VIP y un sector independiente para la tripulación, que contempla dos camarotes dobles, cocina y área de navegación.
Otro de sus elementos destacados es la quilla telescópica, que permite modificar el calado y adaptar la embarcación a diferentes condiciones de navegación.
El ICE 80 Blue Water Sport refleja la búsqueda de ICE Yachts por desarrollar embarcaciones que integren tecnología, diseño y rendimiento, sin resignar las comodidades necesarias para disfrutar de largas travesías oceánicas.







