La disminución de los niveles del lago Gatún obliga a la Autoridad del Canal de Panamá a ajustar progresivamente el calado permitido para los buques Neopanamax. La situación se suma a una creciente congestión, con más de un centenar de embarcaciones en espera y demoras que pueden alcanzar los diez días
El Canal de Panamá vuelve a enfrentar una situación compleja por la disponibilidad de agua. La caída de los niveles del lago Gatún, principal reserva hídrica de la vía interoceánica, está obligando a revisar el calado máximo de los grandes buques que utilizan las esclusas Neopanamax, en un contexto marcado además por un fuerte incremento de la demanda de tránsito.
La problemática adquiere especial relevancia porque el canal no funciona únicamente como una vía de navegación: el agua dulce del sistema de lagos es indispensable para el funcionamiento de las esclusas. Cada tránsito requiere importantes volúmenes de agua y, cuando los niveles disminuyen, la alternativa es limitar el calado de los barcos para preservar un margen operativo seguro.
La Autoridad del Canal de Panamá (ACP) había anunciado inicialmente que el calado máximo para los Neopanamax se reduciría a 48 pies (14,63 metros) a partir del 26 de agosto y posteriormente a 47,5 pies (14,48 metros) desde el 3 de septiembre. Sin embargo, este mismo 21 de agosto la ACP informó un cambio en el cronograma: la entrada en vigor de ambas restricciones fue postergada hasta el 2 de septiembre y el 1 de octubre, respectivamente, debido a la evolución de los niveles de Gatún y a las nuevas previsiones meteorológicas.
La decisión demuestra hasta qué punto el comportamiento de las lluvias y las reservas de agua condiciona actualmente la operación de la ruta.
MÁS BUQUES, MENOS MARGEN
El problema hídrico coincide con un aumento significativo del tráfico. Según la ACP, durante los primeros diez meses del ejercicio fiscal 2026 se registraron 10.623 tránsitos de buques de alto calado, un 6,1% más que en el mismo período anterior.
Al mismo tiempo, distintas fuentes del sector reportaron alrededor de 112 buques esperando para ingresar al canal, mientras que algunos tránsitos de Neopanamax sin reserva llegaron a enfrentar esperas cercanas a los diez días.
La congestión está vinculada, entre otros factores, al redireccionamiento de buques energéticos ante las dificultades para utilizar rutas de Medio Oriente. Esta mayor demanda coincide con las restricciones hídricas y genera una presión adicional sobre la capacidad del canal.
EL PRECIO DE EVITAR LA ESPERA
La disponibilidad de espacios de tránsito se volvió tan valiosa que algunos operadores están dispuestos a pagar cifras extraordinarias para adelantar su paso.
Uno de los casos más llamativos fue el del portacontenedores Seaspan Benefactor, cuyo propietario habría pagado alrededor de 4 millones de dólares para obtener prioridad en el tránsito. Los valores de las subastas se dispararon mientras las esperas se extendían y la confiabilidad de los cronogramas se deterioraba.
La situación también afecta indirectamente a las cadenas logísticas: una demora en el canal puede alterar las escalas posteriores, las conexiones ferroviarias y terrestres, la disponibilidad de contenedores y las rotaciones completas de las navieras.
EL AGUA, EN EL CENTRO DEL PROBLEMA
La experiencia de la crisis hídrica de 2023-2024 dejó en evidencia la vulnerabilidad del Canal de Panamá frente a períodos prolongados de escasas precipitaciones. Ahora, la posibilidad de un episodio de El Niño vuelve a encender las alarmas.
La ACP mantiene un monitoreo permanente de los niveles de Gatún y de los aportes de agua de la cuenca. Las restricciones actuales son todavía menos severas que las aplicadas durante la crisis anterior y, por el momento, los ajustes de calado no implican necesariamente una reducción del número de tránsitos diarios.
Pero el mensaje es claro: en el Canal de Panamá, el calado disponible vuelve a convertirse en un factor estratégico para el comercio marítimo mundial. La cantidad de agua almacenada en el lago Gatún puede determinar no solamente qué buques pueden atravesar la vía interoceánica, sino también cuánto deben esperar y cuánto estarán dispuestos a pagar sus operadores para hacerlo.
Fuente: Autoridad del Canal de Panamá, Bloomberg Línea, GCaptain, The Loadstar





