Iceberg A68

La masa de hielo A68, separada de la Antártida en 2017, ha perdido este mes tres grandes fragmentos frente a las islas Georgias del Sur.

 

El A68a sigue siendo el iceberg más grande del mundo (de los existentes en la actualidad) pero el tamaño de su núcleo principal se ha reducido casi a la mitad en la última semana tras el desmembramiento de tres de sus partes exteriores.

Los datos difundidos por la Agencia Espacial Europea el 23 de diciembre indican que la parte principal del iceberg tiene en la actualidad una extensión de 2.606 kilómetros cuadrados, mientras que en el momento de su formación -en julio de 2017- tenía unos 5.664 kilómetros cuadrados.

Para tener una referencia de estas dimensiones, se puede recordar que la isla de Mallorca 3.640 km² y Menorca, 696,7 km².

Las observaciones llevadas a cabo desde satélites y aviones muestran que la gigantesca isla de hielo flotante ha rotado frente a las costas de la isla de Georgia del Sur y, posiblemente por la colisión con rocas submarinas, ha perdido los fragmentos que los expertos han catalogado con las letras df  y .

La letra a (por el A68a) sigue siendo la que da nombre al núcleo principal del iceberg mientras que los fragmentos b  y c  se desprendieron meses antes, al inicio del desplazamiento entre el océano Antártico y el sur del Atlántico.

 

Un equipo de científicos y militares del Reino Unido ha sobrevolado esta semana la zona en la que se encuentran los fragmentos del iceberg para conocer con detalle los movimientos del hielo y calcular posibles impactos en la costa de la isla principal de Georgias del Sur.

La Agencia Espcial Europea (ESA) confirmó el lunes (a partir de las imágenes de sus satélites) que el iceberg A68a se ha roto en varios pedazos, con un fragmento de hielo que ya se ha alejado de la parte principal y dos masas en proceso de separación.

El hielo afecta a los hábitats regionales

“Los científicos que utilizan datos satelitales no solo han estado monitoreando el viaje del iceberg a través del océano Atlántico Sur, sino que también han estado estudiando la forma cambiante del iceberg”, indica la ESA.

El colosal iceberg A68a, uno de los icebergs más grandes de todos los tiempos, se ha desplazado lentamente hacia el norte desde que se liberó de la plataforma de hielo Larsen-C en julio de 2017, y ha estado flotando en dirección a las Georgias del Sur durante los últimos meses.

Iceberg A-68

“A los científicos marinos les preocupa que su presencia dañe el frágil ecosistema que prospera alrededor de la isla, ya sea por el raspado de la parte inferior del iceberg con el lecho marino o por la liberación masiva de agua dulce fría en el océano circundante”, indica l’agencia europea.

Utilizando datos de cuatro satélites diferentes, los científicos del Centro de Observación y Modelado Polar de la Universidad de Leeds han generado la primera evaluación de la forma cambiante del iceberg.

El equipo científico que trabaja en este estudio ha producido construyó primero un mapa del grosor inicial de los fragmentos del iceberg a partir de las mediciones registradas por el altímetro de radar satelital CryoSat de la ESA en los 12 meses anteriores a su formación.

 Este mapa detallado revela que la A68 tenía originalmente, como promedio, 232 metros de espesor y 285 metros en su punto más grueso. El iceberg tiene canales en forma de grietas, de 30 metros de profundidad, orientados paralelos a su lado estrecho siguiendo la dirección en la que la plataforma de hielo Larsen fluía hacia el mar antes de romperse, una característica común relacionada con el deshielo del océano.

Dado que ha estado a la deriva en el océano, la posición y la forma del iceberg se han capturado en una secuencia de 11 imágenes tomadas por dos satélites diferentes: la misión Copernicus Sentinel-1 , que tiene un radar de imágenes para todo clima y todo el año, y MODIS de la NASA, que registra imágenes que son visibles a simple vista.

Los perfiles de la altura del iceberg también se han registrado en ocho ocasiones distintas, ya que ha ido a la deriva y girado en el océano por CryoSat y por el altímetro láser ICESat-2 de la NASA, que ha estado en órbita desde septiembre de 2018. Las imágenes de satélite coincidentes hicieron posible orientar los perfiles de altura del altímetro en relación con la posición inicial de los icebergs y calcular su cambio de espesor a lo largo del tiempo.

En promedio, el iceberg se ha adelgazado 32 metros y más de 50 metros en algunos lugares, alrededor de una cuarta parte de su espesor inicial. Cuando se combinan, el cambio en el espesor y el área equivale a una reducción del 64% en el volumen del iceberg de 1.467 a 526 kilómetros cúbicos, detalla la ESA.

La trayectoria futura del iceberg depende de la profundidad de su quilla (parte inferior) en relación con el océano circundante. La isla Georgia del Sur se encuentra está rodeada por una plataforma con aguas relativamente poco profundas que se extienden decenas de kilómetros más allá de su costa.

Localización y movimiento del iceberg respecto a la isla Georgia del Sur

Localización y movimiento del iceberg respecto a la isla Georgia del Sur

ESA

En su sección más gruesa, el iceberg A68a tiene actualmente  206 metros de profundidad, por lo que es poco probable que la sección principal viaje mucho más cerca de la isla hasta que se adelgace o se rompa. Sin embargo, dos fragmentos relativamente grandes que se desprendieron el 21 de diciembre son considerablemente más delgados, con unos 50 metros menos de grosor que el núcleo principal, por lo que representan la mayor amenaza inmediata para la costa.

Anne Brackmann-Folgmann, estudiante de doctorado en la Universidad de Leeds y colaboradora de la ESa en esta misión ha explicado que, “los icebergs pueden tener importantes impactos ambientales, incluida la perturbación de la circulación oceánica, los ecosistemas marinos y podrían bloquear la ruta entre las colonias de pingüinos y sus zonas de alimentación durante la temporada de reproducción.

“El programa CryoSat de la ESA permite llevar a cabo un seguimiento de los cambios en su espesor, proporcionando una advertencia anticipada de cuándo y dónde podrían encallar”.

Fuente: La Vanguardia

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