Iceberg A-68 en la Antártida.

En el día de ayer, el iceberg más grande del mundo se desprendió de una plataforma de hielo en la Antártida. El descubrimiento fue anunciado por la Agencia Espacial Europea, que monitorea la región vía satélite.

 

Según la información transmitida a la revista New Scientist, el bloque de hielo tiene una extensión de 4.320 km² y debería tardar alrededor de un año en derretirse. Por ahora, flota en el Mar de Weddell, en el Océano Austral.

Llamado A-76, el iceberg tiene 5.760 km². Para darnos una idea, en el accidente del Titanic, la capa de hielo señalada como pivote tenía una superficie de 120 metros por 30 metros, es decir, 3,6 km². Y aunque el calentamiento global es el fenómeno más citado como causa del derretimiento de los glaciares, parece que él no es el villano en esta ocasión.

Imagen satelital del iceberg A-76.

“No es un área que esté experimentando cambios significativos debido al calentamiento global. El mensaje principal es que es parte de un ciclo natural”, dijo el glaciólogo Alex Brisbourne, del British Antarctic Survey. Según él, la región se salvó de los flujos de agua caliente que afectan a la Antártida y amenazan con liberar otros glaciares en el continente helado, como Thwaites.

Otra buena noticia es que el derretimiento del A-76 no debería contribuir al aumento del nivel del mar, un problema que también preocupa a los científicos de todo el mundo. Eso es porque la plataforma de hielo Filchner-Ronne, a la que estaba unido, había estado flotando en el océano durante algún tiempo. Por lo tanto, su volumen ya formaba parte del nivel actual del agua en los océanos.

Imagen satelital del iceberg A-76.

Y a pesar de ser el iceberg más grande del mundo en este momento, éste ni siquiera es uno de los 10 más grandes jamás registrados en la historia. En la propia Filchner-Ronne, hubo algunos destacamentos más llamativos, como en 1986, cuando perdió un trozo de 11.000 km². Pero el A-76 no es inofensivo. Dependiendo de la ruta que tome en alta mar, puede devastar la vida submarina de una isla desprevenida.

“El iceberg es lo suficientemente grande como para influir en el océano y la salinidad del océano”, explicó Brisbourne a New Scientist. Según el investigador, esto afectaría la vida marina y podría dañar todo un ecosistema, si el deshielo se produjera cerca de alguna costa, por ejemplo. Por ahora, todo lo que las agencias y los científicos pueden hacer es observar la dirección del gigante.

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