Con un siglo de vida, el “Rayo” es un fiel exponente de los barcos clásicos de nuestra náutica. Tiene casi 17 metros de eslora y por su estado de conservación, calidad de sus maderas y decoración interior, es una verdadera “perlita del río”.

Los barcos clásicos ocupan un lugar preferencial en el parque náutico de nuestro país.  Si bien en la actualidad son mayoría las embarcaciones de plástico donde predomina el color blanco, en todos los amarraderos y clubes náuticos es común encontrar navíos de madera, la mayoría clásicos y un gran número en perfecto estado de conservación.

Muchos astilleros de nuestro medio escribieron la  historia náutica con embarcaciones que han perdurado en el tiempo y habitualmente se los ve navegando por el delta, los cuales se transforman en objetos de valoración y admiración por parte de quienes los ven.

También, la flota se compone por muchas embarcaciones que han llegado de otras latitudes, fundamentalmente de Europa.

El “Rayo”, este soberbio crucero de exquisitas líneas que hoy compartimos en Comunidadnautica, es uno de esos inmigrantes que llegó a la argentina en la primera mitad del siglo XX. Pertenece a un Astillero Alemán y fue construido en el año 1920.

Crucero clásico "Rayo" de 1920

 

El barco es muy transitable sobre toda su cubierta revestida en una cuidada madera de teca. La proa es amplia y lanzada y cuenta con dos sillones para disfrutar cómodamente este lugar. También, podemos observar el sistema de fondeo, de dos anclas. El mismo es una máquina originalmente manual, pero que en la actualidad fue modernizada y transformada en eléctrica.

El cockpit esta cubierto por un techo que termina a la altura del espejo. En la parte superior el “Rayo” transporta su bote auxiliar. El mismo es de madera y no desentona con la estética del barco.

Crucero clásico "Rayo" de 1920

 

 

Los interiores tienen una distribución muy particular. La cocina, a diferencia de casi todos los barcos, está a alojada en la proa y ocupa toda su manga. Cuenta lógicamente con todos los elementos de confort como para vivir a bordo.

La sala contigua, esta ocupada por dos amplios sillones sobre las bandas, los cuales se transforman en camas. En ese sitio, también hay varios lugares de guarda, estantes y mesas donde apoyan elementos electrónicos. Las ventanas de este ambiente son muy llamativas, cuentan con una apertura a la mitad de la misma.

En un nivel superior y a media eslora, observamos el amplio salón con grandes ventanales. Este es un sitio con muchísima luminosidad. El puesto de gobierno sobresale sobre la banda de babor y un poco más atrás, una mesa tipo barra con banquetas.

Casi la totalidad del piso de esta sala se levanta y debajo aloja los dos infalibles motores Mercedes Benz 11/14.

Cuatro escalones hacia abajo, con dirección a popa, llegamos al camarote del propietario. En el mismo predomina una decoración sobria y delicada con tonalidades suaves. La cama doble se recuesta hacia babor y cuenta con baño en suite.

A fin de eslora, esta el camarote para los niños o invitados. Tiene dos camas individuales. Desde aquí, también se puede acceder al cockpit a través de una salida por una puerta baja de dos hojas.

Para finalizar, resta decir, que el barco fue encontrado muy deteriorado y Germán Frers participo en la restauración del mismo. El Rayo, con 100 años de vida, es uno de esas embarcaciones a las que podemos definir como una verdadera “perlita del río”.
Crucero clásico "Rayo" de 1920

 

 

 

 


Ficha Técnica

-Año: 1920

-País de procedencia: Alemania.

-Eslora: 16.90 metros

-Manga: 3.60 metros.

-Calado: 1 metro.

-Puntal: 1.70 metros.

-Desplazamiento: 21 toneladas.

-Motores: 2 Mercedes Benz 11/14 Diesel

-Potencia: 240 HP cada motor.


Crucero clásico "Rayo" de 1920
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